Un viaje a las profundidades de mi ser, donde la memoria se deshilacha, los vínculos se resienten y se transforman, las palabras se pierden y las emociones se desbordan.
El miedo, la soledad y la incertidumbre me envuelven en un tapiz de luces y sombras, pero la vida terca y obstinada se resiste, y en cada gesto, en cada mirada, hay un corazón que sigue latiendo.
En medio de la fragilidad y el deterioro, me aferro a la esperanza de una llamada, mientras tejo mi historia con hilos de recuerdos, entrelazados con las historias  de  otras mujeres que antes estuvieron.
El torbellino de lo cotidiano me lleva encadenada a otro tiempo, hasta llegar a un estadio primitivo donde me acurruco, anido y me nutro de la tierra, para seguir tejiendo un canto a la existencia y un tributo al legado de mis ancestras.
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